{"id":101,"date":"2006-03-05T00:00:21","date_gmt":"2006-03-05T07:00:21","guid":{"rendered":"http:\/\/www.angelvillanueva.com\/blog\/?p=101"},"modified":"2011-02-23T14:40:12","modified_gmt":"2011-02-23T21:40:12","slug":"prognosis","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.angelvillanueva.com\/blog\/2006\/03\/05\/prognosis\/","title":{"rendered":"Prognosis"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #000000;\">:: :: ::<\/span><\/p>\n<p>Me gusta estar aqu\u00ed porque es tan diferente&#8230; Los sof\u00e1s son de piel caf\u00e9, suaves, mullidos. La mesita es de mimbre, hay plantas, y m\u00e1scaras africanas en la pared. Luci\u00e9rnagas vuelan entre los restos de jungla que rodean este espacio. M\u00fasica cl\u00e1sica endulza el ambiente mientras espero.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 la obscuridad es impenetrable.<\/p>\n<p>Llaman mi nombre. Es hora de pasar al consultorio. La enfermera me devora fr\u00edamente con sus ojos de turquesa, su peinado excesivo se eleva hasta el cielo, rodeado de nubes a su cumbre. De pronto llueve sobre sus hombros, moj\u00e1ndole el uniforme. El breve aguacero pasa y brilla el sol en sus monta\u00f1as. P\u00e1jaros cantan como si acabara de amanecer.<\/p>\n<p>&#8220;P\u00e1rese aqu\u00ed por favor&#8221;. Me subo a la balanza y sus manos expertas juegan con los contrapesos, investigando la intensidad de mi enlace con la tierra.<\/p>\n<p>&#8220;No se observan signos de anti-gravedad&#8221; dice como para s\u00ed misma mientras escribe. Me toma del codo y emprende la carrera, me elevo como una cometa por los aires mientras ella corre cuesta abajo por la verde pradera, jal\u00e1ndome del brazo que se ha convertido en un hilo. Desde aqu\u00ed arriba puedo ver un gran lago de plata y percibo el murmullo de los bosques al otro lado, adivinando las criaturas en sus ramas que me observan al vuelo con una mezcla de temor y fascinaci\u00f3n. Soy un s\u00edmbolo en el cielo sin significado tangible. Ella se detiene a la orilla del lago y yo desciendo poco a poco, dando volteretas como una pluma, aterrizando en la realidad s\u00fabita de una voz que me cuestiona.<\/p>\n<p>&#8220;\u00bfCu\u00e1ndo fue la \u00faltima vez que sinti\u00f3 el terremoto?&#8221; pregunta el doctor. Las palabras vibran a trav\u00e9s de mi madera como golpes consecutivos de martillo.<br \/>\n&#8220;Anoche&#8221; contesto. &#8220;Fue horrible. El suelo se fue, muy lejos, y regres\u00f3 en una ola de destrucci\u00f3n. Las casas volaron en pedazos. Los \u00fanicos sobrevivientes fueron los mu\u00f1ecos de trapo.&#8221;<br \/>\n&#8220;Trapo&#8221; dice el doctor. La rana en su hombro me mira estupefacta. &#8220;Yo tambi\u00e9n fu\u00ed de trapo&#8230;&#8221; dice con su vocecita apenas audible.&#8221;Hm-hmmm&#8230; \u00bfEstrellas fugaces?&#8221; pregunta sospechoso.<br \/>\n&#8220;Se han ido&#8221; reporto tristemente.<\/p>\n<p>El doctor escribe jerogl\u00edficos con salsa de soya sobre un pergamino de papel arroz. Llega una racha de viento helad\u00edsima, y me vuelvo hacia los Alpes al norte, dirigi\u00e9ndoles una agria mirada acusatoria. A pesar del fr\u00edo el sol brilla intenso, y temo que el hielo bajo nuestros pies se quiebre bajo el peso del escritorio y nos precipitemos hasta el fondo a trav\u00e9s del zafiro l\u00edquido del lago.<\/p>\n<p>&#8220;Por aqu\u00ed por favor&#8221;. El doctor me dirige a la mesa de examinaci\u00f3n. Me acuesto mientras \u00e9l mueve una l\u00e1mpara sobre mi cara. La luz me ciega y por un instante estoy parado sobre rieles de cara a un tren que se aproxima bufando furioso en medio de la noche. Parpadeo para regresar. Pasa una cabeza mec\u00e1nica por encima de m\u00ed, de la frente a los pies, y de regreso. La cabeza se ladea y se rasca confundida. Luego contin\u00faa. En una pantalla gigante se proyecta mi interior. Varias personas observan en sus asientos, comiendo palomitas, se\u00f1alando la imagen y haciendo comentarios de vez en vez. De pronto todos exclaman entusiasmados ante la \u00faltima proyecci\u00f3n: justo en el centro, bajo mis costillas, hay una gran boca que se abre y cierra, entretejiendo hilos de baba entre sus dientes afilados.<\/p>\n<p>&#8220;Respire hondo&#8221;. Respiro una primavera completa con polen y mariposas, flores end\u00e9micas y frutas verdes que empiezan su camino a la madurez bajo la luz del sol.<\/p>\n<p>Exhalo un h\u00e1lito de hojas muertas.<\/p>\n<p>&#8220;Muy bien&#8221; dice el doctor. &#8220;De nuevo&#8230;&#8221; Respiro un oc\u00e9ano verdeazul que vibra con las canciones de cet\u00e1ceos milenarios. Entre los rayos de luz que se pierden en la obscuridad de su fondo se vislumbran verdades de sirena que observan a una distancia segura.<\/p>\n<p>Exhalo un r\u00edo de poluci\u00f3n aceitosa.<\/p>\n<p>&#8220;Respire normal.&#8221; El estetoscopio trepa por mi espalda aferrado a mi piel con sus piernitas de insecto, mientras el doctor sigue escuchando atento. &#8220;Tiene usted remolinos de fuego en los pulmones,&#8221; me dice, &#8220;lo que ocasiona un intenso deseo por lo imposible. Eso se apaga por s\u00ed s\u00f3lo, poco a poco. Pase para ac\u00e1 por favor.&#8221;<\/p>\n<p>Mi piel expuesta dentro de una esfera de acero. Docenas de finos cables se extienden desde mi superficie hacia las paredes, adheridos por hojas de yerbabuena pegadas con cera a mi cuerpo, a mis brazos, a las puntas de mis dedos. El doctor ha dibujado una rosa sobre mi frente. Puntos de luz van y vienen por las fibras. En la pared de metal se abren grandes ojos so\u00f1olientos, se sumergen de nuevo contra el fondo gris. Y empiezo a recordar. Por mis extremidades empieza a colarse un calor blando que se dirige a mi centro y me retiene, me impide desbocarme en mis memorias. Me dejo llevar. Vuelan las luci\u00e9rnagas de nuevo, las paredes se transforman en la jungla. El tibio resplandor en mi interior ha invadido hasta el \u00faltimo rinc\u00f3n. Duermo.<\/p>\n<p>Sentado tras el volante, en el estacionamiento, no puedo resistir. Tomo el sobre que no deber\u00eda de abrir y lo rompo por un extremo. Saco el papel dirigido al especialista y lo leo. Mi coraz\u00f3n tropieza, cae, se levanta, sigue andando bajo este cielo gris plagado de gaviotas improbables en medio de la ciudad. Grandes gotas de lluvia empiezan a golpear el parabrisas, se deslizan laterales, como las l\u00e1grimas que van llenando mis ojos y me impiden ver m\u00e1s.<\/p>\n<p><em>&#8220;El interior del paciente demuestra da\u00f1os por nostalgia aguda e irreversible. La conciencia es pedregosa, ocasionando bloqueos intermitentes en el flujo de los sucesos. Se detectan remolinos de fuego en los pulmones, causando intensas pasiones epis\u00f3dicas. La morfolog\u00eda del pensar es hipertr\u00f3fica, predominantemente humanista, con elementos de amargura ocasionando delirios temporales. Prognosis es incierta. Cabe notar que en su noche a\u00fan quedan estrellas.&#8221;<\/em><\/p>\n<p>~A.V.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>:: :: :: Me gusta estar aqu\u00ed porque es tan diferente&#8230; Los sof\u00e1s son de piel caf\u00e9, suaves, mullidos. 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